Si supieran por qué y si comprendieran la causa real del conflicto, posiblemente no se pelearían.
Sabemos con desesperación lo difícil que puede ser tratar de detener un conflicto. Y lo raramente que se logra cuando lo intentamos.
¿Hay algún otro factor que pudiéramos usar para impedir que un conflicto se convirtiera en auténtica lucha?
La respuesta parece ser sí.
Siempre hay, al parecer, un tercer grupo, persona o partido en cada pelea.
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